SOBRE LA CALIDAD DEL APRENDIZAJE DEL VIDEOARTE EN LA FACULTAD DE ARTES DE LA UNIVERSIDAD DE NARIÑO

Posted on 17 febrero 2010. Filed under: Arte, Educación, Estética, video, Videoarte |

EL CONCEPTO VIDEOARTE

El término videoarte es una palabra compuesta que para un análisis significativo, debe desglosarse en dos conceptos realmente complejos: video y arte. Se debe hacer de este modo porque solo así se puede comprender que videoarte no es un movimiento artístico como muchos tratan de verlo, sino que por el contrario se trata de una técnica tan valiosa e importante como la pintura, el dibujo o la escultura.

El video es una tecnología y como tal, abarca todo un sistema de teorías, procedimientos y recursos que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico o, en este caso, artístico.

Ésta tecnología tiene un soporte electromagnético o digital que sirve para la captura, transformación y difusión de una serie de estímulos ópticos y acústicos que interactúan simultáneamente de modo armónico y secuencial para producir la sensación de movimiento. De este modo se diferencia del cine, donde el soporte es una cinta emulsionada que reacciona químicamente con la luz; de la fotografía donde no interviene la dimensión tiempo; de la radio porque no incluye estímulos ópticos o de la internet porque esta última es una tecnología que funciona sin necesitar una interacción simbiótica entre imagen y sonido.

Por otra parte, el arte es definido por la Real Academia de la Lengua Española como la “virtud, disposición y habilidad para hacer algo”. La definición es aparentemente simple, pero detrás de cada palabra se esconde un significado altamente complejo, vamos a ver por qué:

La virtud es definida por Platón como un hábito aprendido por la experiencia que, contrario al vicio, aporta con el buen desarrollo de nuestra mente, nuestro cuerpo o nuestro espíritu; así pues, hay tres virtudes fundamentales: la sabiduría, que consiste en saber qué hacer en el momento adecuado, la templanza que nos permite mantenernos enfocados en nuestro objetivo sin distraernos y la fortaleza que nos invita a seguir adelante a pesar de nuestros obstáculos.

La habilidad se refiere a la puesta en marcha de nuestra capacidad para conjugar nuestras facultades con nuestras destrezas para procurar la excelencia en cada empresa que decidimos asumir. Las facultades se refieren a las fuerzas mentales que usamos para entender y comprender la utilidad y funcionamiento de los procedimientos de una técnica y las destrezas son esas fuerzas corporales (destreza viene de diestro) que usamos para manejar adecuada y apropiadamente los instrumentos de la misma técnica.

La disposición es la acción y el efecto de poner en orden una serie de factores, que determinan la voluntad de actuar para alcanzar un objetivo. En el caso de las técnicas artísticas esos factores son de tres tipos: Narrativos, Estéticos y Técnicos. La narrativa se refiere al concepto y secuencialidad del conflicto que se quiere describir. La estética se refiere al estudio de la representación de la belleza y por lo tanto a la aplicación y transformación de una serie de normas que permiten la unidad y la variedad en la composición de un ritmo. La técnica se refiere a la calidad en el manejo de los instrumentos utilizados, pero también a la pertinencia de aplicar uno u otro procedimiento para resolver una situación específica.

SITUACIÓN DEL ARTE ENTRE LOS ESTUDIANTES DE VIDEO

Al llegar a su primera clase de video, los estudiantes son indagados para examinar sus conocimientos en cuanto al manejo de la técnica video pero también en cuanto a su posición frente al arte. Las preguntas fundamentales son obvias: ¿Qué es video? y ¿Qué es arte?

No importa el semestre, ni tampoco el programa (Licenciatura o Maestría) la respuesta es siempre la misma: nadie sabe qué es video, nadie sabe qué es arte. Sin embargo, a través de un poco de mayéutica, los alumnos van sacando a flote muchos conceptos errados, obtenidos a través de fuentes poco confiables.

Muchos creen que el video es una forma de expresión y que el arte es hacer realidad el anhelo de libertad. Estas definiciones parecen apropiadas, pero en el fondo esconden una significativa falta de responsabilidad y autonomía, porque con la charla, estas concepciones se transforman en la idea de que para hacer arte no se necesita un método, ni mucho menos unas pautas de acción.

En el caso general del lenguaje audiovisual y más específicamente en el caso del videoarte, los errores más frecuentes se pueden desglosar del siguiente modo: en cuanto a la narrativa, se piensa que para hacer un videoarte no se necesita un guión técnico, ni un tema o concepto definido sino que por el contrario se debe dejar que el público tenga libertad absoluta para interpretar la historia como él o ella quieran. En cuanto a la técnica, se piensa que todo es cuestión de experimentación, que solo hace falta prender la cámara para registrar las vivencias cotidianas o el entorno en el que se desenvuelven y transformarlas en un producto espectacular a través de la magia de los efectos de los programas de edición de video. En cuanto a la estética se piensa que lo fundamental es romper los normas, pero la experiencia demuestra que ni siquiera conocen las reglas que hay que romper.

UN DESCONOCIMIENTO GENERAL: CAUSA Y CONSECUENCIAS

Las causas de estos errores son variadas, sin embargo la más importante es quizás los hábitos de aprendizaje que hasta ahora tienen los estudiantes, quienes llegan a clase con la expectativa de aprender la técnica, que según ellos, es la parte práctica que tiene que ver con el funcionamiento de los programas de edición; así mismo creen que la teoría es innecesaria, aburrida o que es un contenido que se debe aprender en otro tipo de asignaturas.

Como ya se dijo, la tecnología abarca teoría, procedimientos y recursos. Así que en las cátedras que se dictan en el área audiovisual, siempre hay un componente teórico que se orienta no solo a los contenidos específicos del video, sino que orienta al estudiante para que pueda aprender a entender, es decir, para que pueda analizar el contexto en el que trabaja, para que pueda identificar las variables de un problema que se necesita resolver y para que pueda encontrar las relaciones entre dichas variables

Para ello se realizan ejercicios didácticos que no necesariamente están sujetos a instrumentos audiovisuales, como por ejemplo hacer un mapa mental con los estímulos que ofrece una mandarina a cada uno de nuestros sentidos. El ejercicio consiste en dibujar la forma externa de una mandarina, luego, alrededor del primer dibujo y en el orden de las manecillas del reloj, se dibuja primero la forma de un gajo de la mandarina, luego se dibuja el sonido de la mandarina, luego la textura al tacto de la mandarina, luego el olor y finalmente el sabor de la mandarina. Después de esta actividad se explica el valor de los mapas mentales para organizar las ideas abordando los diversos puntos de vista que pueda requerir la solución de un problema.

Al principio el ejercicio resulta sorprendente, pero con el transcurrir de los días, y luego de expresar su aburrimiento por ejercicios orientados hacia la teoría, como el ejercicio de contemplación, el ejercicio de elaboración de escaletas o el ejercicio de interpretación del lenguaje escrito -con intención metafórica- al lenguaje gráfico necesario para realizar un storyboard, algunos estudiantes de VI semestre manifiestan a nombre de todo el curso, que lo que ellos quieren es que se les enseñe a manejar los programas de edición y en particular, aprender técnicas de animación, porque finalmente ellos no están en clase de dibujo.

Otra situación molesta, es el facilismo con el que quieren abordar la narración de una historia para video. Para muchos estudiantes, es suficiente con elegir un tema de narración (nótese que escribo “elegir” y no “definir”), puesto que piensan que la planeación es una actividad innecesaria porque para ellos la historia se solucionará cuando tengan la cámara prendida o se corregirá cuando estén trabajando en el computador. Esta idea es afianzada cuando en el momento de la realización, se han acostumbrado a no seguir las pautas que ellos mismos redactaron en la escaleta (porque casi nunca redactan un guión).

Lo sorprendente, es que su justificación es el respeto a la creatividad. Estos estudiantes piensan que poner reglas de juego para hacer un video, se les está coartando sus ideas, el estilo o incluso la imaginación. Algunos incluso insinúan que no definen un final para que el espectador pueda suponer lo que quiera, pero otra vez, la experiencia ha demostrado que esta actitud solo refleja la propia imposibilidad del realizador para encontrar un final contundente, pero también la imposibilidad para elegir los elementos semióticos necesarios y suficientes para provocar una reacción específica y precisa en el público.

De todos modos no se puede generalizar, los problemas descritos se presentan en solo algunos grupos de estudiantes, paradójicamente quienes ya han tenido un contacto previo con los audiovisuales. Sin embargo, en los estudiantes de licenciatura en artes, el deseo de aprendizaje es diferente, estos grupos manifestaron su frustración por haber cursado ya tres semestres de lenguaje audiovisual, sin sentirse conformes por la información que recibieron.

Es lamentable ver otra vez, que estos grupos de licenciados no saben organizar la narración y que tampoco tienen criterios claros de evaluación, ni para el video, ni para el arte. Paradójicamente, al mismo tiempo resulta estimulante observar que su disposición es distinta, puesto que manifiestan su necesidad de aprender no solo la práctica sino también la teoría que sustenta la práctica. Especialmente porque son conscientes de que esta información es vital para su ejercicio como docentes en la sociedad.

ALGUNAS SOLUCIONES EN MARCHA

El plan para solucionar esta situación es, precisamente ajustarse al plan trazado. Lo primero es responder a la crítica con argumentos. Haciendo notar la importancia de todas y cada una de las tácticas que conforman la estrategia trazada para el aprendizaje del lenguaje audiovisual, especialmente cuando se tiene una intención artística.

Se les explicó la teoría de la comunicación. El arte hace uso de una forma muy compleja de comunicación y por lo tanto, cada uno de los elementos del sistema de comunicación descritos por el sociólogo Harold Laswell (emisor, receptor, mensaje, canal y lenguaje) deben ser examinados a profundidad y analizados desde la perspectiva de la intención artística.

Así que se abordó el tema de la evaluación de los productos artísticos en general, pero por obvias razones se hizo énfasis en la calificación de los productos audiovisuales en los que la voluntad artística esté presente. Entonces se discutió la necesidad de criterios transparentes de evaluación que permitan llegar a un consenso sobre la nota que debe recibir un trabajo en video.

En el sistema de evaluación del arte, se debe tener en cuenta la subjetividad del autor, observando su voluntad de invertir un esfuerzo intelectual, físico y económico para materializar los conceptos que transitan su mente en busca de una forma sensible (visible y audible) de su imaginación. Esta intención también involucra el deseo de obtener una respuesta (aunque esta no sea inmediata) por parte del público receptor de su obra y en esta intención debe manifestarse de modo objetivo, es decir, teniendo en cuenta símbolos que el observador pueda reconocer, o de modo paralelo, si estos símbolos se usan de modos antes insospechados, también se debe tener en cuenta una forma de discurso (organización de argumentos) que le permita a la gente acceder a un significado preciso y concreto.

En cuanto al mensaje, se discute la pertinencia y relevancia de usar uno u otro signo, ya no de su grado de legibilidad semántica o pragmática, sino de su sintaxis. Acá se deciden los protagonistas del video, los cuales no son necesariamente seres humanos, sino también colores, formas, conceptos o lo que la imaginación del estudiante sea capaz de razonar. Dicho de otro modo, cuando se debate sobre el mensaje, se organiza todo el entramado conceptual que sustenta la historia que se quiere representar.

Así llegamos finalmente al lenguaje, ésta es realmente la parte experimental de una propuesta para video, porque en este punto, apalancados en las normas estéticas, se analiza la disposición final de un elemento o de otro para corresponder felizmente a la materialización de lo analizado en los tres puntos anteriores. Dentro del lenguaje se observa los signos utilizados, la gramática audiovisual desde sus términos técnicos pero también desde la manera en que se puede mejorar las relaciones recíprocas entre dichos signos y finalmente el vocabulario, si se puede llamar así al conocimiento previo de las personas a las que se dirige la realización del video.

El canal que se usa no está en discusión porque de antemano se sabe que se trabaja con tecnología video y por el contrario, lo que se hace es estudiar sus ventajas y dificultades a profundidad.

LOS RESULTADOS A MODO DE CONCLUSIONES

Abrir las posibilidades al debate teórico en clases y dejar para la casa la parte práctica de las etapas de realización, edición y montaje de los productos audiovisuales, sirvió también para dar paso al estudio de usos del lenguaje opuestos a los impuestos por la tradición compositiva de la academia. Hablo en particular de la estética neobarroca, estudiada directamente del libro escrito por Omar Calabrese quien describe a profundidad, uno a uno de los rasgos característicos de esta actitud contemporánea de las artes audiovisuales.

Uno diría que en clase, la participación era escasa, porque los estudiantes no prestaban atención a otra cosa distinta a las pantallas del computador que tenían en su escritorio y que, salvo uno que otro, solo levantaban la cabeza cuando se proyectaba un video en el tablero del aula.

Sin embargo, la verdad es que en repetidas ocasiones los estudiantes que se animaron a participar, hicieron aportes que habían sido consultados en internet al mismo tiempo que el docente hacía sus explicaciones. Entonces, al finalizar el semestre y llegado el momento de evaluar la producción, los resultados fueron nuevamente sorprendentes, pero esta vez en un sentido positivo. En su gran mayoría (no se puede decir que todos), los videos fueron más contundentes y propositivos, las socializaciones estuvieron mejor justificadas y las experimentaciones formales fueron prueba de una mejora significativa en el proceso conceptual.

Como siempre se ha hecho, el último día de clase, es una jornada de evaluación colectiva de los resultados. En este foro los estudiantes resaltaron los aciertos de cada equipo de trabajo y propusieron formas de corregir los errores. Esta vez los comentarios y propuestas fueron mucho más puntuales, pero también más apropiadas, respetaron el concepto que cada realizador intentó representar y se generaron grandes polémicas por algunos videos que, contrario a lo que se puede pensar anticipadamente, se enfrascaron en la temática que abordaba el video, ya no en la forma estética de los mismos. Este tipo de de debates demostraban que los aprendices estaban mejor preparados para discutir con argumentos sólidos, dejando atrás sus comentarios orientados solamente por el gusto personal.

RECOMENDACIONES

A modo de recomendación, lo que se realmente se debe tener presente en una cátedra artística, es la concertación de unos parámetros claros de evaluación que le permitan al estudiante, tanto como al docente, conocer cuáles son las reglas de juego en la academia.

Si la educación comienza consensuando unos parámetros de evaluación y unos indicadores de cuantificación de la valoración de dichos parámetros, será más fácil definir lo que los estudiantes necesitan aprender para invertir mejor sus recursos en busca de la excelencia. Es que, de verdad hay docentes que creen que escondiendo los parámetros sienten que tienen la sartén por el mango y al final califican a sus estudiantes no tanto por sus esfuerzos sino por que faltó o no a clase o porque les cae bien o no.

Si la educación se piensa primero en la evaluación, también será más fácil elegir una técnica didáctica, pero también una estrategia pedagógica. Así el proceso de enseñanza ya no se planifica con los temas más fáciles para el docente o con los ejercicios que ya se sabe de memoria, sino que cada semestre se buscan innovaciones teórico-prácticas que implican un verdadero esfuerzo por encontrar las herramientas más eficaces para el estudiante.

Finalmente, las críticas no fundamentadas de los estudiantes que solicitan una contracalificación pueden ser discutidas con más objetividad y transparencia por las directivas, como se explicó al principio, se debe tener en cuenta las teorías, instrumentos y procedimientos utilizados por los estudiantes, pero también el cambio de actitud observado en el alumno a través de la observación clara del desarrollo de las virtudes, disposiciones y habilidades puestas en marcha para la obtención de sus objetivos con excelencia.

CARLOS GONZÁLEZ HIDALGO

Docente Hora Cátedra

Universidad de Nariño

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